Porqué meditar... por Adrián

Su mirada siempre está siendo atraída por la información del mundo externo; y su mente ha sido enseñada a relacionarse mejor con el mundo material externo que con el mundo espiritual interno. Continuamente su atención es dirigida hacia afuera, capturada por estímulos externos, esto da lugar a la creencia que la fuente de su bienestar o felicidad se encuentra “allá afuera”, por lo tanto sus pensamientos se encuentran continuamente dirigidos a los objetos del exterior tratando de buscar ese bienestar en ellos, que bien podría ser encontrado dentro de usted mismo(a), al acercarse a la fuente de todo eso que su mente percibe. 

La mente continuamente piensa en lo temporal, el dinero, en el vehículo, en la ropa, en las pertenencias, en las personas que le rodean y por lo tanto la mente se vuelve superficial y continuamente genera pensamientos relacionados únicamente a las acciones que le llevan a obtener estas cosas. Es decir que, su mente la mayor parte del tiempo gira en torno al mundo externo, a las cosas que están sujetas a acabarse y a la imagen que usted proyecta en ese mundo de afuera.

Meditar le permite vivir dentro de esta dinámica con el mundo externo pero con una conciencia más amplia o expandida a la cual siempre puede volver a través de su respiración, sin identificarse completamente con los roles que juega. Esta conciencia que es incrementada al meditar, le permite también ser consciente de las emociones que surgen en la interacción con el mundo. Si la mente está inmersa en el mundo a través de los diferentes papeles que usted juega, sus emociones también estarán desviando su atención lejos de la conciencia que le permite experimentar la mente y el cuerpo, es decir lejos de la fuente del pensamiento y la emoción, que son dos elementos que dirigen sus acciones, por lo tanto la meditación también le permite adquirir mayor control sobre sus acciones.

Por consiguiente, esta atención continuamente atraída por el mundo externo tiene una influencia significativa sobre su estado emocional. La emoción en sí misma es energía pura, no es buena ni mala, es lo que nos mueve, es lo que nos hace acercarnos a algo o rechazarlo, es lo que construye nuestra realidad junto con el pensamiento. Pero si sus emociones se mantienen sujetas al cambio constante del mundo de afuera su interior se convertirá en un tornado emocional sin control y la estabilidad estará fuera de su alcance sino se adquiere un conocimiento fundamental del mundo interno. 

Meditar puede ser entendido como una manera para recordar la fuente de la cual provienen estos dos elementos (pensamiento y emoción). 

Consideremos esta fuente como la fuente de todo sonido, de toda vibración posible, incluido el pensamiento y la emoción, y la manera para conectarse con esa fuente es escuchando atentamente. Para realmente escuchar debe haber relajación, necesita que su cuerpo entre en un estado de completa calma, de inactividad, donde usted no quiere interferir; lo que quiere más bien es abrirse a algo nuevo, a algo que nunca deja de ser nuevo y por lo tanto siempre lo mantiene atento, escuchando, observando. 

Entonces la meditación empieza observando aquellos viejos juicios, resistencias y sistemas de defensa que no le permiten escuchar lo nuevo; cuando usted medita usted  deja que todas estas estructuras mentales fluyan con su respiración y se conecta con ese espacio interno que siempre está disponible para que usted cree algo nuevo, la fuente de una nueva vida está en su interior.

La meditación es un momento para presenciar el movimiento de la mente y es una exploración en usted mismo(a). 

El objetivo de la meditación es que a través de la práctica esta conexión se vaya fortaleciendo de tal forma que usted pueda realizar sus tareas cotidianas conectado/a a la fuente, disminuyendo su susceptibilidad ante los fenómenos del mundo externo.

Para lograr esto existen diferentes técnicas; de visualización, concentración, contemplación, canto de mantras, danza, escuchar música, en fin cualquier actividad en la cual se realice un esfuerzo consciente por estar ahí presente, en el propio centro de la conciencia individual, inamovible, eterna y despierta. 

Sin embargo, dentro del contexto del Yoga se describen específicas técnicas para desarrollar determinadas cualidades mentales que tienen como fin llegar a producir ciertos estados de conciencia en los que la separación entre lo que observamos y el observador, entre el objeto y el sujeto se disuelve.

Pratyahara, Dharana, Dhyana y Samadhi. Estos 4 peldaños del Ashtanga Yoga conforman el camino de la renuncia y se les considera en conjunto como una de las alas que guían al practicante en su vuelo hacia su liberación. La otra ala es la práctica.

Esta renuncia se refiere al desengaño de la validez y sobreestimación ilusoria que se le ha dado al mundo material, no se trata de renunciar al mundo en sí mismo, sino a renunciar a la percepción limitada del mundo. Es inútil luchar contra algo que usted no puede cambiar, esta lucha termina cuando usted se da cuenta que usted mismo es el cambio. Esta realización la puede encontrar en la meditación al guiar la mente hacia el conocimiento del alma la cual conoce la paz y la calma que proviene de conocer íntimamente al creador.

Close

50% Complete

Two Step

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua.